Por: Bunker Acuña
Ignacio González Vegas (Nacho Vegas), nace el 9 de diciembre de 1974, en Gijón; ciudad del norte de España, situada en la costa del Principado de Asturias.
Su infancia estuvo marcada por la separación de sus progenitores, quedando a cargo de su madre, los rasgos políticos de su padre y posteriormente su muerte.
Comienza estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo y participó de pleno en la primera hornada del indie español de los años 90, con Eliminator Jr, siendo segundo guitarra, grabando el disco “Chandal”, publicado en 1994 por Elefant Records, y que fue asesorado en producción por Carlos (Paco) “Loco”, quien hasta estos días colabora con el asturiano.
Fue miembro fundador de Manta Ray, siguiendo así su carrera como guitarrista, en uno de los más relevantes grupos dentro del llamado sonido de Gijón, Y al mismo tiempo colaborando con el Poeta y Director de Cine de su ciudad; Ramón Lluis Bande, en el proyecto “Diariu” (1997), publicado por la compañía Astro Discos con ayuda de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, que entrega subvenciones a los trabajos en los que la lengua asturiana es el principal medio de expresión. Vegas ponía la música y la voz a unos textos de Bande que son como el propio título indica un diario íntimo fragmentado en varias canciones.
Aquel mismo año de 1997 Nacho Vegas publicó también con Astro “Verdá o consecuencia”, banda sonora de un capítulo de una serie para la televisión asturiana realizado por el mismo Ramón Lluis Bande. Para luego grabar juntos,“Diariu Dos” (1999) la continuación de la alianza de Vegas y Bande.
A finales de la década de los noventa, Nacho Vegas abandonó el grupo Manta Ray, luego de publicar con ellos; “Score” (1999), para comenzar a desarrollar una carrera en solitario; que confiesa que al comienzo fue muy difícil.
El 2001, viene su debut discográfico con el sello indie “Limbo Starr” : “Actos Inexplicables”. Con una cita de Nick Drake bajo la fotografía de la playa de Gijón enmarcaba el debut en solitario de Nacho Vegas, ponía el acento sobre lo importante que era la música para su
autor en ese momento. También avanzaba en algo el espíritu catártico de muchas de sus canciones: el tono confesional, que no suena impostado, remarca la tristeza de muchas de las letras, que con el tiempo se transformaría en su timbre y estilo personal, con canciones
como: El ángel simón (Dedicada a su padre), al norte del norte, Seronda, Blanca. Además enseña sus referencias musicales, en el cover que hace al cantautor de folk estadounidense Townes Van Zandt , “Que te vaya bien, Miss Carrusel”.
Nacho Vegas se caracteriza, por no sólo hacer lanzamientos de LP, sino además de EP; es el caso de “Seis canciones desde el norte” (2001), junto a la cantante Aroah, y “Miedo al zumbido de los mosquitos” (2002), que precedieron el lanzamiento de su obra más cruda y mastodóntica; “Cajas de Música Difíciles de Parar” (2003), un álbum doble de 20 temas; dos discos que presentan todos los miedos, dolores, influencias, y la gestación con que poco a poco el artista era conocido; como un maldito.
Luego vendría el EP, “Canciones desde el palacio” (2003), para cerrar ese año de creatividad.
El 2004, apuesta por su primera publicación literaria, con el libro de relatos y poemas: “Política de hechos consumados” (Palmart, 2004) A finales de 2004 y comienzo de 2005, acepta la invitación de Enrique Bunbury músico de renombre en España, para colaborar en su gira titulada: “Freak Show”, que a la postre daría un DVD y un disco, con el mismo nombre, en donde Vegas junto al aragonés cantarían “Gang Bang”, te del asturiano, incluido en su disco doble publicado el año anterior.
El 2005, Vegas da un nuevo salto, con el disco “Desaparezca aquí”, disco que incluye la canción con la que el Nacho Vegas logró expandirse hacia nuevo público: “El hombre que casi conoció a Michi Panero”; canción inspirada en un flaneur español, de una familia de
artistas; que causó un mito con su muerte temprana, y su vida bohemia. “Ocho y medio”, y “Nuevos planes, idénticas estrategias”, reafirmaron al personaje con que N.V. (como ya era conocido), se escondía detrás de las canciones; con la ciudad de Gijón como paisaje de varias de sus letras.
Lo sigue un EP, con el mismo nombre de la canción single del LP del mismo años; “El hombre que casi conoció a Michi Panero”(2005), que incluía un hermoso cover en español de la canción del poeta y músico canadiense Leonard Cohen; “Song of Stranger”(Canción del Extranjero).
También en el 2005, y antes de un salto importante en su carrera, y ya con un reconocimiento por la crítica y el público, decide publicar el vinilo “Esto no es una salida”, que además traía un relato del autor, y un CD del mismo álbum.
Las conexiones con Enrique Bunbury (quien había disuelto su banda de escena, y se encontraba en un retiro de la música en Cuba), luego de la gira realizada por el ex vocalista de Héroes del Silencio, no quedaron ahí, y juntos ellos, más otros dos invitados del “FreakShow” (Carlos Ann, y Adrià Puntí), realizarían un disco. Pero las relaciones del asturiano con los otros dos amigos de Bunbury, no prosperaron en lo musical. Primero abandonó el proyecto Puntí, diciéndole a Vegas, que no se le escuchaba ni siquiera con el micrófono, luego vino la deserción de Carlos Ann, quien poco y nada aportaba al proyecto y se excusaba de su ausencia por una crisis de sueño.
El 2006, llega el empujón de Vegas hacia el mainstream, su debut circunstancial en una multinacional con el permiso de Limbo Starr para entrar en el mercado mexicano y lationamericano donde su compañero es una eminencia, con el disco doble, “El tiempo de las cerezas”; álbum para el que cada uno escribió ocho temas, en el que se versionearon mutuamente, firmaron al 50% “Látex” y acreditaron una revisión de “Bravo”, un tema de Luis Demetrio que Nacho Vegas interpreta.
Para luego dar un único concierto en El Liceu de Barcelona, que terminaría siendo un DVD, con aquel concierto, y otras canciones grabadas en los conciertos realizados en el Teatro Metropolitan de México; haciendo aquel el primer viaje de Vegas al país donde su compañero de escena es ya un ídolo, y permitiéndole luego (para el 2007), con una edición recopilatorio de sus canciones, “Canciones inexplicables (2001-2005)”.
El año 2007, la revista de rock indie española, Rock de Lux, decide reunir a Vegas con Christina Rosenvinge, y juntos graban el mini disco de siete canciones; “Verano Fatal” , haciendo un juego de seducción entre ambos (seducción que no quedaría sólo en el disco, sino en su vida diaria), y convirtiéndose en una las parejas favoritas del rock hispano.
Para el 2008, Vegas regresa con un nuevo LP, “El manifiesto desastre”, acompañado por su banda “Las Esferas Invisibles”, y la indudable compañía de Rosenvinge en los coros. Junto a su amigo y guitarra Xel Pereda, elaboran además el mismo año; “Lucas XV” disco con temas tomados del cancionero asturiano (romances, añadas, etcétera), Nacho Vegas, se acostumbra a grabar más canciones de las que saldrán en el disco, y las que deja al final de cuentas se transforman en EP, que fue el caso de “El género bobo”(2009).
Luego de dos años de silencio, de abandonar el sello que lo acompañó en su larga carrera (Limbo Starr), y crear junto a sus colegas y amigos Marxophone, para hacer la autoedición de lo que es “La Zona Sucia” (2011) su último álbum, editado en vinilo, con licencia copyleft.
Nacho Vegas continua abriéndose espacio como un escritor de canciones. Sus influencias van desde Will Oldham, Nick Cave, Leonard Cohen, Nick Drake, Bob Dylan, Tom Waits y Townes Van Zandt entre otros. Además de incluir en su universo creativo escritores como Carson McCullers, Herman Melville, Honore de Balzac, Antonio Cisneros, Luís Cernuda, entre otros.
También ha incursionado en el cine con el documental “El fulgor” (2002), dirigido por Ramón Lluis Bande, en donde presenta la gestación de la canción que da título al film.
En la actualidad se encuentra en la gira de presentación de su último disco, y para verano Español se espera el lanzamiento de un nuevo EP.